Principalmente lo que hace singular a un césped artificial de uno natural es el gran ahorro que este supone en muchos aspectos. Fácilmente podemos asociar la ecología con el medio ambiente y los seres vivos. Por eso resulta complicado entender que, en ocasiones, algunas creaciones del ser humano pueden ser más ecológicas que la propia naturaleza.

Colocar césped natural acarrea con desventajas, a veces decisivas, para no ser el elegido. Las más destacables son las siguientes:

1· Mantenimiento: El césped natural necesita una serie de tratamientos para conservarlo en un estado óptimo, como pueden ser la siega periódica, fertilización del suelo, erradicación de malezas, riego frecuente, control de presencia de plagas y hongos… Todos ellos requieren de tiempo y esfuerzo que hacen que el césped natural sea caro y tedioso de mantener.

2· Gasto: Este punto va en relación con el anterior, el mantenimiento tiene que ser costeado y por el tiempo y la dificultad que conlleva tiene un alto coste económico. Además de el gasto significativo en referencia a los precios, tenemos en cuenta el gasto de materias que supone tener un césped natural. Como son la compra de fertilizantes, abonos y mayor consumo de agua. Son necesarios, como media, 6 litros por día y metro cuadrado.

Para conseguir ahorrar a la hora de realizar el riego, es muy recomendable realizar la instalación de sistemas de riego automáticos que son más eficientes y conseguiremos algo de ahorro. No sólo hay que pagar el equipo y la instalación en sí, sino que también hay que realizar una planificación previa para que el resultado sea el óptimo.

3· Instalación: Por otro lado, el césped natural se puede instalar solo en superficies naturales y se realiza colocando rollos o terrones, porciones de tierra con hierba natural dispuestas en el suelo, pero también se puede hacer con una siembra uniforme de semillas de césped.